El Camino a la Excelencia parte 2.

En un post anterior conversamos sobre este tema tan interesante. Ofrecí seguir ahondando en el asunto y acá estamos nuevamente. En efecto existe un camino y muchos autores indican que la «Calidad» es el camino a la «Excelencia», sobre Calidad se han escrito realmente toneladas de bits (antes se solía decir tinta) y en esta nota quiero abordar una de las más simples metodologías para lograr «Calidad», después de todo si la Calidad es el camino y queremos alcanzar la Excelencia, hace sentido que comprendamos primero cómo llegar a la Calidad. Un punto de partida ideal sería estudiar la metodología o herramienta de las 5 eses como base inicial para este camino que buscamos recorrer.

La metodología viene desde Japón y si la memoria no me traiciona es de más allá de los años 70, implementada en las épocas de la manufactura JIT (Jus t in time- Justo a Tiempo) o Sistemas de Manufactura Toyota (TPS).

Cada una de estas cinco letras «S», representa las iniciales de palabras en japonés que describen esta metodología.

Seiri / Clasificar: En palabras rápidas y simples se trata de separar lo que sirve de lo que no sirve. En este punto debemos considerar el desperdicio enorme de conservar cosas que no utilizamos pensado en ese terrible «Tal vez lo pueda usar más adelante». Ocurre que ese pensamiento se tergiversa y nos lleva a acumular de manera innecesaria ropa, cosas y artículos que realmente nunca vamos a necesitar porque ya están defectuosos o sencillamente no los vamos a usar. Recuerda, guardar cosas que no nos sirven, nos quita espacio y tiempo valiosos, además genera «desorden» que se puede convertir en un peligro. En sentido práctico, conservar lo que no te sirve es un «desperdicio de tiempo y dinero» además puedes estar quitando recursos a quienes si les pueden dar utilidad.

Seiton / Ordenar: Una vez que ya clasificamos las cosas que sirven las debemos disponer en un lugar adecuado. De acá nace el dicho popular «Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». Las cosas que usamos de manera frecuente las debemos tener cerca, y aquellas que las usamos en forma esporádica las podemos disponer en forma ordenada en gavetas o muebles adecuados. Esto nos permitirá terminar más rápido el trabajo habitual y no desperdiciaremos tiempo buscando herramientas y elementos que son de uso frecuente.

Seiso / Limpiar: Las máquinas, los escritorios, las herramientas y todos los elementos que hayamos utilizado se deben limpiar inmediatamente después de usar. Sin pretextos ni mucho menos andar postergando esto para más tarde. Hacerlo de otra manera, con certeza traerá más demoras y el proceso se complicará, imagina lavar los platos justo al terminar de cenar o hacerlo luego de una semana. La limpieza retardada incrementa el esfuerzo en forma innecesaria. Imagina ahora si en lugar de comida se tratase de pintura, concreto o cemento y limpiamos las herramientas luego de días de haber terminado el trabajo.

Seiketsu / Estadarización / Visualización: Una vez que se han logrado y establecido las tres primeras eses de la metodología, se deben mantener los progresos alcanzados e implementar mecanismos que permitan asegurar la continuidad del proceso ya establecido, para esto se usan elementos visuales y cromáticos que permitan alertar si el proceso está en orden. Acá es donde aparecen los tableros de control visual que empoderan a los trabajadores a detener toda la cadena de producción si ellos lo consideran conveniente al advertir un mal funcionamiento. Las señales visuales y de colores ayudan a identificar mucho más rápido si algo se debe corregir. Todos de manera universal sabemos que rojo es detenerse y verde avanzar, ya estamos familiarizados con eso; un semáforo y su funcionamiento es prácticamente la base de esta cuarta «S»

Shitsuke / Disciplina: Se debe sostener el proceso en forma disciplinada, no se debe admitir retroceder a los estados anteriores. Se requiere firmeza para que una vez que hayamos alcanzado un estado de efectividad y eficiencia no caigamos en la tentación de relajarnos un poco y perdamos el territorio que tanto nos ha costado conquistar. Luego de haber aplicado las cuatro anteriores eses, esta quinta busca que todo lo anterior forme parte de nuestros hábitos de comportamiento dentro y fuera del trabajo. Se trata de lograr «La mejora continua» que finalmente nos permitirá alcanzar la Excelencia que anhelamos en nuestras vidas.

No pensemos que estas herramientas sirven o son de utilidad únicamente en el aspecto de los procesos de manufactura o los entornos de fábricas , u oficinas de grandes corporaciones. Es una herramienta que nos puede ayudar a mejorar en diversos aspectos de orden personal. Te invito a dar una mirada en tu ropero: ¿Realmente usarás toda esa ropa que guardas allí?. No será que andas perdiendo tiempo buscando qué ponerte. ¿Te has preguntado si eso que guardas y ya no utilizarás le será de utilidad a otra persona?, si finamente concluyes que «eso ya no sirve», estoy convencido que te darás cuenta de que guardarlo es por decir lo menos: «absurdo». Esto aplica para tu biblioteca, despensa, estantes y todos aquellos lugares en los que sueles guardar cosas que piensas que usarás más adelante.

La «Excelencia» tiene un camino y ese camino pasa por la estación de la «Calidad»; para llegar a esta estación hay herramientas y acabamos de repasar una que al decir de muchos es bastante antigua, perno no por eso poco efectiva.

Seguiremos reflexionando sobre estos caminos en futuras ediciones, hasta la próxima!

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