Las 10 Leyes de la Simplicidad: 08 Confianza

Estamos avanzado por cada una de las 10 leyes y casi vamos llegando al final, tengo la esperanza de que en este recorrido hayamos logrado al menos simplificar uno solo de los múltiples aspectos que tiene nuestra vida, si eso ha sido así, me daré por satisfecho en forma grata, si no ha sido así; tengo la confianza en que juntos podremos lograr cosas mejores.

Hay una expresión que suelo utilizar con mis equipos de trabajo: “No te preocupes por ganar mi confianza, preocúpate por no perderla”. No tengo certeza de cómo haya acuñado esa expresión y pensaría que ha sido basada en el principio sobre el que abordaremos en este momento.

Confianza: Confiamos en la simplicidad. (*)

Ocurre que muchas veces vemos las cosas por el lado equivocado, desde pequeños, los entornos competitivos, nos han llevado a una búsqueda incesante de resultados y si pudiésemos resumir el resultado ideal, en esos entornos, la respuesta sería una sola: “GANAR”. Nos esforzamos casi todos los días por ganar y si nos damos cuenta puede que se trate de una actitud algo distorsionada respecto a la relación equivalente entre Positivo y Negativo con Ganar y Perder.

Veamos algunas ideas al respecto, nosotros solemos tomar clases para aprender a nadar ¿verdad?, ocurre que confiamos más en qué no sabemos hacerlo por naturaleza. Nuestros primeros meses de vida, ¿no se han desarrollado acaso en un medio acuoso?,  esa sería la razón por la que es más fácil aprender a nadar mientras menos edad tengamos. Lo cierto es que los seres humanos podemos flotar en el agua de forma natural, por principios físicos de “Empuje”.

Una parte de nuestro cuerpo siempre se mantendrá en la superficie usualmente el rostro, si por temor levantamos los brazos, intercambiaremos brazos y manos por el rostro, de manera que nuestra cabeza se “hundirá” y perderemos la confianza en el agua.  “Me di cuenta de que siempre supe nadar; simplemente, no confiaba en el agua” (**)

Las culturas  orientales han basado su progreso en el respeto a los demás y la confianza en sus semejantes, por eso para ellos es tan complicado entender frases como “Estoy llegando” cuando por injustificadas razones no estamos a la hora acordada para atender un compromiso.

La confianza simplifica las cosas, y debemos confiar en las personas, no nos percatamos todavía del enorme gasto que genera no hacerlo. Se sorprenderán de los resultados de un equipo que confía en las capacidades de cada uno de sus miembros. Algunas veces nos equivocaremos es verdad, pero luego de algunos ajustes se rectificará el rumbo y a todas luces eso es más efectivo que andar sospechando de todo y solicitado validaciones previas por nuestra propia falta de confianza.

¡Hasta la próxima!

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(*) John Maeda. (2006). Las leyes de la Simplicidad. Página 73.

(**) John Maeda. (2006). Las leyes de la Simplicidad. Página 75.

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