Las decisiones y su impacto en el futuro que no nos pertenece.

Seremos claros respecto a lo que conversaremos el día de hoy, no les gustará lo que tengo que decir; de manera que es el momento perfecto para dejar de leer esta nota y continuar con lo que estaban haciendo…

No somos conscientes de nuestras decisiones, en cifras concretas el 99.74% de nuestras decisiones son tomadas en forma automática por nuestro cerebro y todavía hay más; a pesar de que el proceso de toma de decisiones es un proceso estructurado , la mayoría de las decisiones que tomamos son viscerales, es decir primero decidimos y luego buscamos una razón que justifique nuestras elecciones. (Decidimos con el estómago y no con el cerebro). ¿Se dan cuenta?, les dije que no les gustaría lo que voy a escribir y veo que todavía siguen por acá, usualmente así es como funciona.

El proceso de tomar decisiones es un proceso estructurado, es normal que tengamos que decidir cuando queremos resolver un «Problema» y un problema no es otra cosa que una diferencia o «Gap» entre una situación actual y una situación deseada, de manera que empecemos a ver a nuestras dificultades o complicaciones de esta manera, «Simple», no se trata del fin del mundo ni cosa parecida, es nada más una diferencia que debemos solucionar (ya lo sabemos concentrarnos en la solución y no en el problema).

Antes que se me vayan las ideas de este post quería decirte que cuando quieras tomar una decisión en principio pienses en los que están delante tuyo (tus padres, tíos o abuelos) ellos tienen mucha experiencia, saben más de lo que imaginas; y consideres también a los que vienen detrás de ti, éstos últimos asumirán muchas de las consecuencias de tus decisiones, sobre todo las malas que vayas a tomar; no estás solo, de modo que es una buena idea que los puedas involucrar de manera temprana en esta empresa, es cierto que el proceso se te puede complicar un poco porque hay que informar y debatir cada una de las ideas, pero es muy enriquecedor porque no te sumergirás en un monólogo y la solución que puedas encontrar será una respuesta producto del consenso entre todos los involucrados, esto también genera mucho mas compromiso en cada una de las partes y hace que la solución de un problema y las decisiones que se deban tomar sean una verdadera aventura de entusiasmo aprendizaje y mucho crecimiento para los participantes en general.

Mencionamos que para decidir se debe o ser recomienda seguir un proceso estructurado de 8 pasos que mencionaremos a continuación:

Identificar el problema: Si tenemos que decidir y entrar a este proceso significa que hay un problema que resolver, lo identificamos y determinamos esa separación entre la situación en la que nos encontramos y la situación a la que queremos llegar, nuevamente dejemos ya de mirar a los problemas como algo terrible y que nos infunde miedo, son nadas más cosas que tenemos que resolver y listo!

Identificar los criterios de decisión: Esto es importante, puede ser precio, color, calidad, tiempo de entrega, tamaño o cualquier otro criterio que esté acorde al caso que vayamos a resolver. Al definir un criterio para la decisión,los problemas dejan de ser monstruos y se convierten en seres materiales de este mundo.

Priorizar los criterios: Consiste en asignar pesos o valores objetivos para los criterios que utilizaremos de esa manera realizaremos una ponderación y el proceso dejará de ser subjetivo. Es establecer un orden de prioridades para efectuar nuestra selección. Es una buena idea utilizar puntuación de esa manera los números nos ayudan a «aterrizar» más los criterios.

Proposición de alternativas de solución: Precisamente porque siempre hay alternativas es que nos embarcamos en este proceso, debemos buscar y esforzarnos en encontrar alternativas adicionales a lo que queremos hacer. No nos cerremos en aquellas propuestas que sólo salen de nuestro conocimiento, las soluciones se enriquecen producto de la combinación y el entendimiento de las alternativas que no han sido propuestas por nosotros.

Analizar las alternativas: Es pasar cada una de las alternativas disponibles por cada uno de los criterios seleccionados para el análisis, asignando siempre que sea posible el puntaje numérico definido en la medida de que la alternativa cumpla en forma total, parcial o no cumpla con el criterio que se está evaluando.

Elección de la mejor opción: Si el proceso anterior ha sido efectuado en forma correcta, lo único que nos quedará en este momento es aplicar las sumas y totalizar las puntuaciones y seleccionar la opción u opciones que resulten con mayor puntaje.

Decisión: Es ejecutar o llevar a cabo la decisión que haya sido tomada.

Evaluación de resultados: El proceso de toma de decisiones tiene una enorme incertidumbre, en vista que los resultados de la decisión tomada se conocerán luego de un tiempo, por lo que se deben evaluar los resultados para validar si la decisión ha sido o no adecuada y poder tomar las medidas correctivas en caso sean necesarias.

El proceso de toma de decisiones

Ya casi para cerrar esta nota, les dije desde un principio que no les gustaría lo que mencionaría y que era una buena idea dejar de leer… y veo que todavía están por acá. Pues así es como funciona (lo repito una vez más), muchas veces el proceso no es consciente, no estamos al tanto de lo que decidimos y mucho menos estaremos al tanto de las consecuencias o el impacto futuro de nuestras decisiones, hoy por ejemplo decidimos qué desayunar, qué vestirnos, cómo llegar a la oficina, qué almorzar, qué frases utilizar, cómo reaccionar frente a una serie de eventos y con certeza nos hemos «zurrado» por decir lo menos en los ocho pasos que mencioné líneas arriba y por ende en las consecuencias de cada uno de nuestros actos. Porque es así como se vive ahora, cada vez hay menos tiempo para pensar y cada vez son muchas más las elecciones que debemos hacer, quiero invocarte a una reflexión sincera sobre el impacto de cada una de las decisiones que vayas a tomar y si te resulta posible a que puedas darte el tiempo para al menos analizar y estructurar esas respuestas que damos todos los días casi en automático. Respira, el mundo es todavía un lugar en el que «vale la pena vivir», no contribuyamos con nuestros actos «involuntarios» a la destrucción de ese lugar en el que tendrán que vivir los que ni siquiera nos conocen, por no saber moderar nuestros hábitos de consumo. Incluye en tus procesos de decisiones los criterios de «Realmente vale la pena», «Es necesario para alguien más», «Será de valor para otros» y una serie de criterios semejantes para que puedas considerar decidir mejor y que todos podamos disfrutar de la alegría de estás sanos y con vida. El futuro no nos pertenece, y tal vez ni siquiera seamos dueños de nuestro presente, entonces no decidamos por aquellos que todavía no llegaron. Hasta la próxima!

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